BSO- HAN SOLO: UNA HISTORIA DE STAR WARS- John Williams & John Powell



8,5 SOBRE 10

SOLO: A STAR WARS STORY
JOHN POWELL


John Williams resulta literalmente infranqueable. Cualquiera que sea su aparición, aportación o trabajo impone una sombra tan abrumadora que oculta el de cualquier otro artista. El tema de Solo que compone el genio de la música actual resulta impactante: sencillo en melodía e imposible de descifrar sino en 567 escuchas. Williams ejecuta una composición sublime, sin duda a la altura de sus mejores temas y da a John Powell, en bandeja, prácticamente en cuatro minutos la posibilidad del total de la partitura. Impresionante.

Ladeémonos hacia Powell: magnífico. Nuevo postulante a suceder a Williams en la saga. El trabajo del compositor es notabilísimo y supera, radicalmente cuanto más avanza la composición, la traba inicial (nada fácil) del tema compuesto por John Williams.

John Powell y John Williams componen de una manera muy similar. Salvemos las distancias, sin duda enormes, pero el compositor de 'Cómo entrenar a tu dragón' emplea para sus obras una cantidad de instrumentación y capas compositivas ingente, como Williams, consiguiendo una fuerza dinámica en los temas de acción verdaderamente envidiable. Se diferencian en la claridad del Genio contra la masa más confusa de Powell; no obstante, gran ventaja para éste. John Powell compone mucho con los vientos: Williams es el Maestro de la instrumentación de viento. Éste deja su huella y aquél logra un estilo tan propio, incluso adaptando música de la saga en sus temas, que consigue un resultado final abrumador, potentísimo, muy personal y, no lo olvidemos, apartándose lo justo como para ser él y no perder la identidad de la historia.

Sin duda, obra a tener muy presente y un paso adelante de John Powell en el panorama de los grandes encargos.


Antonio Miranda. Mayo 2018.













LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE HANS ZIMMER



HANS ZIMMER: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS




1-LA DELGADA LÍNEA ROJA- 1998



Trabajo exquisito del compositor alemán dentro de su línea melódica pero que, sin duda, fue un salto adelante por encima de cualquier otro antes compuesto tanto por su concepción como por la adaptación musical a la imagen. Auténtica filosofía musical y exquisito tándem compositor-director. La obra que en más alto valor aglutina originalidad, influencia, trabajo y composición. Su mejor creación.


2-GLADIATOR- 2000



La versatilidad y nivel alcanzados en ‘’Gladiator’’ son inigualables. Nos encontramos ante una de las obras cumbre del compositor alemán, que guarda sinnúmero de influencias de trabajos anteriores, todas ellas unidas y mezcladas magistralmente en una partitura muy estudiada y que basa su fuerza en la transmisión de un sentimiento poético. ‘’Gladiator’’ no es una banda sonora de acción, es más, cuando suenan las extraordinarias secuencias rápidas, siempre director y compositor optan por introducir un final o, en su caso, toque místico, tranquilo, relevante hacia la filosofía o, mejor, sentimiento que se pretende mostrar. Aquí entra en juego una de las artistas más grandes de los últimos tiempos: Lisa Gerrard. El nivel que consigue la música no sería el mismo sin ella y es, indudablemente, quien aporta a la obra ese salto  a niveles sobresalientes.


3-EL CABALLERO OSCURO- 2008



Composición dinámica que difícilmente puede ser superada. La personalidad, carácter y fuerza de esta partitura son asombrosas hasta el punto de tumbar osadamente la parte compuesta por James Newton Howard, a olvidar. Zimmer consigue generar unas sensaciones de poder a la altura de la figura oscura del personaje y logra una paleta de sonidos que resulta el colofón máximo a su estilo al tiempo que consagra su forma de componer acción de una manera realmente devastadora. Muy complicado adelantar  en el tiempo esta obra en su género.


4- EL PACIFICADOR- 1997



Paradigma de la música de cine de acción moderna. Hans Zimmer ata conceptos de soundtracks anteriores, todas ellas ejemplares, para dar forma a una obra seria, trabajada y poderosa y que, en conjunto, está por encima de sus anteriores y novedosas, pero más débiles, bandas sonoras.


5- EL REY LEÓN- 1994



Arriesgada apuesta en obra y en música. Hans Zimmer supo estar en el momento adecuado y con las ideas precisas. Uno de los aciertos más grandes en la historia de la animación y partitura con una influencia en su obra posterior de gran importancia. De los trabajos compartidos (numerosísimos en el autor y tremendamente pobres en la actualidad) más sobresalientes de su carrera.


6-MAREA ROJA- 1995



Inicio de un estilo, de una vertiente en el cine moderno. Con detalles del pasado y una orientación sintetizada y directa, comprometida y melódica, seria y firme, el compositor alemán cambia la historia de la música en el cine de acción. Imprescindible.


7-LA ROCA- 1996



Interludio delicioso entre ‘Marea Roja’ y ‘El Pacificador’. Concebida por un grupo de artistas, siempre todos a la sombra del alemán, consiguen generar una actividad y una escucha asombrosas que aventuraban ya el nacimiento del cine actual en su género.


8-EL ÚLTIMO SAMURAI- 2003



De sus partituras más serias pese a llevar el ‘lastre’ de numerosas bandas sonoras fundamentales en el estilo del autor, esta obra comprende a la perfección todas las pasadas e inicia el proceso para una de sus culminaciones: ‘El caballero oscuro’. Estudio de instrumentación tradicional inyectada perfectamente en el sonido electrónico con el toque orquestal poderoso que el artista alemán tan bien ha sido capaz de crear. Sin duda, pieza a descubrir y a considerar. Melódica y en la línea más pura de la atmósfera ‘Zimmer’.



9-ORIGEN- 2010



Estamos ante una de las obras de mayor control narrativo de Hans Zimmer. Ahogante por momentos, melódica a veces y compleja otros, resulta el comienzo de otro de sus marcados estilos cinematográficos que desembocará en sus creaciones más atonales, directas, abruptas y nada comerciales (‘Dunkirk’, por ejemplo). Sin duda y con partituras como ésta, el alemán deja marcada su huella en la historia de la música de cine como uno de los compositores, sin ninguna duda, más influyentes de siempre.


10-INTERSTELLAR- 2014



Única composición de su música actual que se engancha con ímpetu a lo mejor de su carrera. En unos años complicados para el autor, repletos de colaboraciones infructuosas, proyectos de muy baja calidad y partituras realmente vacías, ‘Interstellar’ aparece como ejemplo de las posibilidades que siempre un genio de la música de cine puede llegar a fabricar. Aislada entre tanta obra insuficiente, la presente aglutina una cantidad de trabajo y estudio inigualables. Tanto en composición (con el empleo del órgano como solista llegando a conseguir auténticos ‘allegros’ barrocos, complejísimo de empastar a un gran conjunto sinfónico como el presente) como en adecuación a la historia, la obra del compositor alemán entra sin peros en el top 10 como la partitura más seria y trascendental  de sus últimos años.


Antonio Miranda. Mayo 2018





CICLOS END TITLES- GRANDES DIRECTORES DE CINE: YASUJIRO OZU




YASUJIRŌ OZU
(Fukagawa, Tokio, 1903-1963)

"Si existiese algo así como un tesoro sagrado del cine, para mí tendría que ser la obra de Yasujiro Ozu". Wim Wenders.

Para muchos el mejor director japonés de todos los tiempos; en todo caso, uno de los tres grandes del cine japonés clásico junto con Kenji Mizoguchi y Akira Kurosawa. Su filmografía, influencia clarísima para cineastas posteriores de todas las épocas, constituye una joya indudable del séptimo arte. En ella, se ofrece casi siempre una mirada intimista y de gran lirismo sobre la sociedad japonesa de su época, pero que por la universalidad de su temática se convierte en mirada nostálgica sobre la existencia humana, a través de una serie de temas recurrentes, como la vejez, las diferencias intergeneracionales, el tránsito entre las distintas etapas de la vida, la deshumanización que trae el progreso,... Perfecto ejemplo de todo ello es su obra cumbre, 'Cuentos de Tokio' (Tokyo monogatari), a menudo considerada una de las mejores películas de todos los tiempos.

Ozu legó al cine un lenguaje cinematográfico propio e inconfundible. Frente a otros grandes maestros que basaron su estilo en los largos planos secuencia, el japonés es el director de la concatenación de planos estáticos (este rasgo se acentúa a medida que avanza su filmografía, hasta el extremo de que en sus últimos trabajos no hay un solo movimiento de cámara en todo el metraje de cada película), lo que convierte el montaje y los planos de transición en elementos protagonistas de la narración. Son también características propias de su cine la cuidada composición de cada plano o el emplazamiento de la cámara a la altura de un adulto sentado sobre el 'tatami', recurso éste último que, aparte de dotar a su estilo de una evidente "orientalidad", permite una mirada de igual a igual entre el espectador y los personajes.

Películas más destacadas:



He nacido, pero... (1932)




Primavera tardía (1949)




Principios de verano (1951)




Cuentos de Tokio (1953)




Buenos días (1959)




Otoño tardío (1960)




El sabor del sake (1962)





Ignacio Santos. Mayo 2018.



LOS CANALLAS DUERMEN EN PAZ- Akira Kurosawa.


9 sobre 10


Los canallas duermen en paz
Título original: Warui yatsu hodo yoku nemuru
Año: 1960
Nacionalidad: Japón 
Director: Akira Kurosawa 
Intérpretes: Toshiro Mifune, Takeshi Kato, Takashi Shimura, Masayuki Mori
Música: Masaru Sato
Sinopsis: Tras celebrarse la boda entre la hija de un importante empresario inmobiliario y un ejemplar empleado, comienza a destaparse un oscuro capítulo de corrupción del pasado, mientras alguien manda misteriosos avisos a los implicados.

Sobresaliente incursión de Akira Kurosawa en el género noir, en lo que supone una más dentro de la interminable lista de obras maestras que legó el genio japonés al cine. En esta ocasión, se trata de un thriller con tintes socio-políticos pero en la que, como no podía ser de otra forma, se dibuja una profunda reflexión humanista, abarcando temas como la dualidad entre la bondad y la maldad humanas, la venganza, el odio o la disyuntiva entre el amor y el deber.



Podría considerarse como el reverso pesimista de su anterior 'Vivir' (Ikiru, 1952), ya que, si bien ambas películas comparten un bienintencionado protagonista que desde la pureza de la bondad individual persigue combatir el cruel entramado del sistema y el poder, la que nos ocupa deja un devastador y amargo poso de resignación, que hace trizas el esperanzador espíritu de la primera.

El gran maestro hace gala, una vez más, de un impecable estilo narrativo, con una cuidada planificación de encuadres, una igualmente estudiada iluminación que en determinadas escenas adquiere una importancia simbólica vital en la narración, una inquietante música a cargo de Masaru Sato que dota de la intriga necesaria a los momentos que así lo requieren, y, cómo no, la presencia que siempre llena la pantalla del actor fetiche de Kurosawa por excelencia, el gran Toshiro Mifune, en una contenida interpretación.




Puntuación: 9

Ignacio Santos. Abril 2018.


LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE BERNARD HERRMANN


 

BERNARD HERRMANN: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS


1 CON LA MUERTE EN LOS TALONES- 1959

 ’North by northwest’ es, para quien esto escribe, la mejor banda sonora que nadie haya compuesto jamás para cine (junto a ‘La lista de Schindler’, de John Williams y ‘Cadena perpetua’, de Thomas Newman). Brillante en composición y explosiva en adaptación a la imagen, con una estructura inteligente, nada pretenciosa y con absolutamente todos los detalles en su justa medida y tiempo. Con un tema principal asombroso, atreviéndome a compararlo con las grandes composiciones de la historia de la música, resulta indiscutiblemente inigualable.




2 PSICOSIS- 1960

La capacidad intelectual para componer música es una extensión del Arte que poquísimos autores han podido alcanzar. Bernard Herrmann es uno de ellos y lo demuestra sin contenciones en la genial película que nos ocupa. Con uno de los inicios más perfectos musicalmente hablando de la historia del cine, ‘’Psicosis’’ representa una de las pocas obras cumbre en la historia de la composición para cine. Un manejo del lenguaje tan profundo y complejo que el mismísimo Alfred Hitchcock quedó deslumbrado al comprobar cómo su, hasta el momento, poco creíble producción había alcanzado la categoría de obra maestra después de que Bernard Herrmann escribiese su propio guión. Es el ejemplo de cómo un genio de la música de cine convirtió en inmortal una obra que su propio director empezaba a desechar para la gran pantalla.




3 VERTIGO- 1958

La locura, el hipnotismo que entrelaza en nuestro devenir tanto vidas como muertes; el amor tal cual hilo fino y delicado a punto de romperse y desencadenar locuras y Bernard Herrmann, sencillo y directo, tejiendo su propia genialidad al servicio del cine.
El compositor neoyorquino ejemplifica la maestría artística en una de sus mejores obras, centrada principalmente en el ámbito descriptivo de las imágenes y la historia; deja de lado, esta vez, su asombrosa facilidad para la composición absoluta y los arreglos inigualables que muestran la mayoría de sus creaciones y sella magistralmente el compendio de todo su estilo en una única partitura: conoce ‘Vértigo’ y conocerás a Herrmann.



4 JASÓN Y LOS ARGONAUTAS- 1963

Partitura poderosa, fastuosa y orgánica. La composición que el genio estadounidense obró para esta mítica película en el mundo de la aventura y los efectos especiales fue de un esplendor estructural envidiable. Organizada en un binomio conceptual muy habilidoso y terminada acechando al surrealismo musical, el genial artista confecciona una textura de movimiento de notas y sensaciones pocas veces vista. Ejemplo del riesgo que un ‘dios’ real, de carne y hueso y no como los de la película que tratamos, transforma en veracidad y arte.



5 CIUDADANO KANE- 1941

La más completa partitura del compositor y, sin duda, la de mayor carácter. Compendio de todos sus estilos, Herrmann aplica a la música un elegante jugueteo entre poder y dulzura. El manejo de la sordina para los vientos es ejemplar y la calidad compositiva, al tiempo que su dominio de lo narrativo, hacen de esta obra una casi operística delicia romántica.




6 EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR- 1947

La templanza para realizar una obra romántica y no caer en clichés sentimentales es, realmente, muy difícil de conseguir. Nos encontramos ante una de las partituras más tiernas de la historia del cine. Su carácter melódico trasciende lo comercial, se asienta en la calma y llega, entonces, a la metafísica del conocimiento. El sentimentalismo de la mayoría de las triviales composiciones cinematográficas queda muy atrás: Herrmann da forma al verdadero Romanticismo del Arte. Imprescindible para el conocimiento de las posteriores, grandes y complejas obras del músico.




7 LOS VIAJES DE GULLIVER- 1960

Fastuosa y estudiadísima partitura de un Herrmann que, con sus matices siempre característicos, asombra adentrándose en el estudio virtuoso de la época clásica. El mismísimo Stanley Kubrick habría quedado ensimismado del trabajo que un genio como Herrmann habría fabricado para su Barry Lyndon, desentendiéndose de obras clásicas y dando la confianza que se merecen los dioses de la época moderna. Clasicismo que demuestra la grandeza del autor. Imprescindible.




8 TAXI DRIVER- 1976

Banda Sonora turbadora, la más arriesgada del autor y, por instantes, con las composiciones más vigorosas de su carrera. La combinación de matices de su propio (y personalísimo) estilo con el mundo del jazz, aderezado todo hacia el control de las imágenes, hace de ‘Taxi Driver’ la obra más inesperada del músico y ejemplo máximo de su versatilidad maestra. Esta obra pareció señalarle con el dedo de manera tan inquietante como su música giraba drásticamente con ella y decidió metafóricamente, quizá, terminar con la vida de su creador tras concluir su grabación para quedar, ¿quién sabe?, como única muestra de un nuevo estilo.




9 EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU ALMA- 1941

Único premio Óscar del compositor. Partitura del mismo año que ‘Ciudadano Kane’ y su segunda obra para la gran pantalla. La fuerza que desprenden las notas es devastadora, única en su carrera y firme base de muchos de sus giros musicales posteriores. La variación de estados de ánimo es ejemplar. Nos encontramos en el año en el que, estilando momentos que luego desaparecerán, Herrmann dibuja claramente lo que será su carrera. Sin duda, composición premiada pero olvidada dentro de sus grandes logros. A reivindicar.




10 FASCINACIÓN- 1976

Quizá la más psicológica de las obras de Herrmann y, sin duda, la más paciente. Desarrollo integral neurótico, contenido, para finalizar de forma arrebatadora. Empleo ejemplar del órgano, complejísimo instrumento de ejecutar y empastar en un conjunto tan lineal y aparentemente explícito. Culminación estudiadísima de sus obras más narrativas.




Antonio Miranda. Abril 2018




LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE ENNIO MORRICONE


ENNIO MORRICONE: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS



1 HASTA QUE LLEGÓ SU HORA- 1968

Asombrosa ductilidad del maestro Morricone. La música de ‘’Hasta que llegó su hora’’ guarda una adaptabilidad a las situaciones y caracteres de personajes altísima y consigue aunar cuadros desiguales en uno principal, que es el sentido global de la partitura. Morricone en estado puro, sin miramientos comerciales ni de grandeza. Romanticismo intelectual insertado en la crudeza del ambiente y un tema de los mejores de la historia, curiosamente compuesto para  la escena más tierna de un western: la llegada de Jill. Sólo el detalle de la entrada de la voz soprano cuando la mujer inicia el paso más firme tras bajar del tren es inconcebible para cualquiera. Inigualable.





2 POR UN PUÑADO DE DÓLARES-1964

Obra de nivel altísimo e imprescindible a la hora de entender cómo un compositor es el director de la propia película. La forma en que Morricone manda en la imagen es asombrosa. Y su tema principal, que inicia la aventura en los créditos y primera escena, ejemplo del empaste absoluto de la música con las secuencias: paradigma de cómo el artista inyecta los ‘miles’ de elementos que aparecen en estos primeros minutos en forma de su compleja composición y sinfín de capas sonoras. Únicamente Bernard Herrmann en su tema principal para ‘North by northwest’ o el estilo único de John Williams podrían competir con este caso. Musicalmente, el western más desatado y directo de la historia.





3 LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS- 1987

Partitura de las más equilibradas y trabajadas del músico romano. El uso de los graves como parte protagonista de todo es excepcional, incluso cuando no toman cuerpo primero. El tema principal es de una violencia patente afortunadamente desorbitada y los graves se muestran de una de las más perfectas maneras en todo el panorama cinematográfico. Influenciada por los western en su ámbito narrativo y con una amalgama riquísima de matices y estilos que, aún así, forman una unión insuperable. Composición que atrapa de manera inexplicable. Mejor obra para una película que no sea western del maestro italiano.





4 EL BUENO, EL FEO Y EL MALO-1966

Un inicio y un final admirables y una banda sonora, en definitiva, sobresaliente que pudo ser perfecta de no haber resultado poco conjuntada la parte de la lucha entre los ejércitos; no obstante, imprescindible y con un motivo principal de los mejores de la historia del cine, fabricado en base a las dos entregas anteriores. Su herida perfección debería ser motivo indudable de cualquier artista para no cometer imprudencias que tumben las obras de arte. Curiosa deducción pero, no obstante, solamente sacada de genios como Ennio Morricone.





5 LA MISIÓN- 1986

Belleza y Romanticismo excelsos de una obra que fabricó todo el potencial para haber sido la mejor jamás compuesta por nadie. Su hermosura no puede humanamente describirse; así que sólo queda poder explicar por qué no lo fue. Los temas principales son versionados constantemente y habría sido un punto a favor variaciones más completas y menos presentes. El resto de la composición, la narrativa, no llega a una calidad compositiva sobresaliente al adaptarse a la imagen sin pretender más. No obstante, de los momentos íntimos escuchándola que más harán estremecer a cualquier oído humano.





6 CINEMA PARADISO- 1988

No es posible adorar la expresividad en mayor grado que en esta composición. Cómo Morricone asombra con giros drásticos dentro de una partitura pausada es, realmente, inexplicable. El uso puntual de la música de cámara con las cuerdas de la orquesta y la llegada entonces de los vientos de forma ‘brusca’ pocas veces se puede disfrutar como en esta partitura. Alarde de intelecto infantil, podría emplearse para concienciar desde tempranas edades a los más pequeños: las melodías sencillas, aderezadas como nunca por la orquestación del autor, embriagarán a cualquiera que las escuche. Hermosísima. Una recomendación: no os perdáis la interpretación del violinista Itzhak Perlman.





7 ERASE UNA VEZ EN AMÉRICA- 1984

Sin duda, el más elegante de los scores de Morricone. Delicadísimo trato de los temas. Empleo más cuidadoso y sutil de la voz que nunca. Lástima el uso de la composición ‘Amapola’, compuesta por el español José María Lacalle en 1920 que, si bien lo versiona exquisitamente, impide a la originalidad de la partitura poder de haber sido de sus primeras obras.





8- BAARÌA- 2009

Hay compositores que tras años de trabajo nunca dieron vida a su música. Baaría es el ejemplo cómo con una aplicación directa y fácil se engendran expresiones con alma, cuerpos vivos o instantes con forma. Composición de las más sencillas del Maestro; eso sí, esa sencillez que pocos alcanzan: de esas bandas sonoras que no se olvidan y ejemplo máximo de la personalidad del autor: humildad de genio universal.





9- LA MUERTE TENÍA UN PRECIO- 1965

Tras la absoluta e incomparable ‘’Por un puñado de dólares’’, la segunda parte de la llamada ‘’Trilogía del dólar’’ arranca con unas características que proyectan la estructura y forma de las partes compositivas de su predecesora, ligeramente por debajo de la experimentación y el riesgo del tema principal pero con una expresividad, en los instantes puntuales, muy alta. La introducción es devastadora. El desarrollo del argumento mantiene viva una historia pausada y, al tiempo, con un dinamismo intenso que la partitura se encarga de matizar, siempre de manera puntual y en pocas ocasiones mediante secuencias musicales largas. La tercera de la trilogía pero, no obstante, muy a tener en cuenta.




10- LOS ODIOSOS 8- 2015

Estudiadísima partitura, su último aporte al cine y único Oscar del autor (sin contar el honorífico de 2006). La violencia del tema principal y la tensión del secundario alejan al italiano de los matices tragicómicos tan peculiares y sobresalientes de sus pasados westerns. No obstante, delicia sonora escuchar al Maestro en una grabación moderna en la que el máximo empeño reside en la narración: dueño absoluto de la escena.






Antonio Miranda. Marzo 2018



OSCAR- ALEXANDRE DESPLAT Y 'LA FORMA DEL AGUA'. 2018

ALEXANDRE DESPLAT- 'LA FORMA DEL AGUA'



ALESANDRE DESPLAT GANA SU SEGUNDO OSCAR CON 'LA FORMA DEL AGUA'


9 sobre 10

Será la ganadora del Oscar.

Intensa, expresiva e inteligentísima. Una partitura del nivel intelectual de la presente acabará, sin duda, ganando el Oscar. Alexandre Desplat domina el panorama compositivo actual de forma descarada. Nadie consigue el nivel que muestra en cada partitura (siempre exceptuamos a John Williams y Ennio Morricone) y, para End Titles, sería un fracaso no alzarse con la estatuilla. Nos encontramos ante el que será recordado entre los grandes de la historia de la música de cine.


De esta manera nos pronunciábamos en END TITLES unas horas antes de la ceremonia. El genio francés se alzaba esta madrugada con su segundo premio, tras 'El gran hotel Budapest', acelerando su carrera hacia las leyendas de la música de cine. Recordemos que otros aclamados compositores no poseen ninguno (James Newton Howard, Danny Elfman, Thomas Newman...), uno (Hans Zimmer, Jerry Goldsmith, Nino Rota...) o los cinco de John Williams o nueve de Alfred Newman.


En la presente obra, Desplat emplea una mezcla de melodía clásica, que bien podría suponer el tarareo pasados los años de cualquier mundialmente conocida obra, con su 'violencia compositivia' adaptada a los medios tiempos. Un alarde de control y elegancia merecedores del premio, sin duda.